A veces dos personas conviven de forma más o menos perenne pero nunca llegan a conocerse bien. El tú y el yo quieren entremezclarse constantemente de forma asíncrona y permanente. Al menos nadie perdura en la memoria para siempre. Hay que ser etéreo y humilde, todo llega y todo prescribe.
Alguna vez vi la nostalgia de lejos pero siempre se me escapaba en una amplia dósis de melancolía. Opacidad clara. Siempre se vislumbra el todo entre la nada , locura errante desmarcada de la sinceridad efímera.
Verborrea. Aquí manda el yo. Aquí puedes ver el tú.
Ven míralo y consuelate de no estar ante una prosa argentina denostada. La guerra entre dos es peor que si viniera un tercero. Nadie se hace grande.
Como calamar suelto mi tinta para escapar y ocultarme e incluso a veces para poder alimentarme. La tinta es mi caparazón
sábado, 26 de noviembre de 2011
Un toro, ¿ quizá afable ? ...
En estos días me ha tocado lidiar con un toro nada razonable, un toro de por si no parece razonable en una distancia corta, un toro en su medio es un toro en su medio y yo soy urbanita, mi razonabilidad en ese momento se divaga, me pregunto: ¿para que estoy aquí yo?
No es fácil , lo sabía, el toro me está mirando mal ... pero tengo que estar aquí, al menos por un tiempo. Negociar con una bestia de amplia cornamenta es duro, difícil. Además carezco de armas, ni de fuego ni nada que se le parezca, si embiste será mi final o al menos quedaré tocado. Ahí esta esa mala bestia mirándome con desconfianza, pero no puedo arrepentirme de nada, el está ahí y yo aquí, toca esperar y mantenerse firme.
Aun recuerdo a Carrillo y a Suárez, junto con Mellado el 23 F, menudo toro les venía pero no dejaron de mirarle y observarle, los demás se tumbaron debajo de sus sitios en el hemiciclo. Corrieron el riesgo pero observaron el momento, el vacuno lo tenían enfrente y podía arremeter, la cornada no era solo para ellos.
Los momentos en la vida a veces carecen de sentido y de lógica pero no podemos escondernos, sabemos que podemos salir heridos e incluso muertos pero debemos permanecer firmes lo más razonablemente posible, a sabiendas de que la eventualidad se lanzará a por nosotros.
No es fácil , lo sabía, el toro me está mirando mal ... pero tengo que estar aquí, al menos por un tiempo. Negociar con una bestia de amplia cornamenta es duro, difícil. Además carezco de armas, ni de fuego ni nada que se le parezca, si embiste será mi final o al menos quedaré tocado. Ahí esta esa mala bestia mirándome con desconfianza, pero no puedo arrepentirme de nada, el está ahí y yo aquí, toca esperar y mantenerse firme.
Aun recuerdo a Carrillo y a Suárez, junto con Mellado el 23 F, menudo toro les venía pero no dejaron de mirarle y observarle, los demás se tumbaron debajo de sus sitios en el hemiciclo. Corrieron el riesgo pero observaron el momento, el vacuno lo tenían enfrente y podía arremeter, la cornada no era solo para ellos.
Los momentos en la vida a veces carecen de sentido y de lógica pero no podemos escondernos, sabemos que podemos salir heridos e incluso muertos pero debemos permanecer firmes lo más razonablemente posible, a sabiendas de que la eventualidad se lanzará a por nosotros.
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