A veces dos personas conviven de forma más o menos perenne pero nunca llegan a conocerse bien. El tú y el yo quieren entremezclarse constantemente de forma asíncrona y permanente. Al menos nadie perdura en la memoria para siempre. Hay que ser etéreo y humilde, todo llega y todo prescribe.
Alguna vez vi la nostalgia de lejos pero siempre se me escapaba en una amplia dósis de melancolía. Opacidad clara. Siempre se vislumbra el todo entre la nada , locura errante desmarcada de la sinceridad efímera.
Verborrea. Aquí manda el yo. Aquí puedes ver el tú.
Ven míralo y consuelate de no estar ante una prosa argentina denostada. La guerra entre dos es peor que si viniera un tercero. Nadie se hace grande.
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